Ahorra en el pago de impuestos

El tipo impositivo de cada contribuyente viene determinado por los ingresos que obtiene. En España, una persona con ingresos superiores a 54.000 Euros brutos puede estar trabajando hasta 6 meses para el estado.

La tabla de tramos para el impuesto de la renta en personas físicas nos indica que hasta 17.707,20 Euros se aplicará una retención del 24%, de ese importe hasta 33.007,20 Euros, la retención será del 28%, de ese importe hasta 53.407,20 Euros, la retención será del 37% y a partir de ese importe, la retención sube al 43%. A estos tramos hay que añadir el coste de la seguridad social, que el tipo que se aplica normalmente es del 6,35%.

Por lo tanto, debemos intentar dentro de la legalidad, ahorrar o diferir al máximo el pago de dichos impuestos. Ahorrar impuestos se refiere a evitar pagar impuestos durante el año en curso, diferir impuestos indica que tarde o temprano los pagaremos, pero cuando más tardemos mejor (pues podremos obtener rendimiento de dichos capitales mientras los tenemos en nuestro poder).

Para ahorrar impuestos, debemos buscar todas las deducciones que sean aplicables, o por el estado o por nuestra comunidad autónoma, por ejemplo adquisición de vivienda habitual (que se elimina a finales de 2010), por alquiler de vivienda (para rentas moderadas con un máximo 24.020 Euros en ingresos), deducción por donativos, deducción por maternidad, deducción por el pago de pensión compensatoria en caso de divorcio o separación, etc.

Desde primeros del 2010, los rendimientos han pasado a tributar al 19% para los primeros 6.000 Euros y el 21% a partir de dicha cantidad. Cualquier rendimiento obtenido por nuestro ahorro, como el pago de interés en cuenta corriente, depósitos, fondos de inversión, ganancias patrimoniales, etc. será gravado con dichos porcentajes. (Hay que tener en cuenta que en algunas comunidades forales, puede no ser así).

Podemos diferir el pago de impuestos sobre las rentabilidades que genera nuestro dinero ahorrado, utilizando los fondos de inversión. Con ellos podemos obtener y acumular una rentabilidad interesante, permitiéndonos cambiar de fondo varias veces sin tener que tributar. Esta ventaja hace que podamos realizar una gestión activa con nuestras inversiones, pudiendo adoptar en un momento determinado, posiciones agresivas o conservadoras. Además, la liquidez es inmediata y puedes rescatar parte del importe, tributando exclusivamente del importe rescatado.

Con los planes de pensiones podemos diferir también el pago de impuestos, aunque el problema es que cuando rescatamos (ya sea por jubilación, paro o enfermedad), tributaremos al tipo marginal. Es cierto que mientras tanto habremos estado deduciéndonos de nuestro IRPF entre 8.000 Euros y 12.500 Euros según la edad que tengamos.