Diferir gastos y gratificaciones

Muchas personas piensan que si lograsen ganar el doble de su salario actual, todos sus problemas financieros desaparecerían…

¿Crees de verdad que quién no sabe administrar 100 euros va a saber administrar correctamente 1.000?.

Cuando pensamos que el problema reside en que no ganamos suficiente dinero, lo normal sería que las personas que ganan más que nosotros no tengan apuros financieros. Pero la realidad nos muestra que las personas que ganan mucho más que nosotros también suelen tener dificultades financieras. La única diferencia es que su deuda es muy superior a la nuestra porque su poder de endeudamiento y gasto es también superior.

Para este gran problema que afecta a personas con cualquier ingreso, sólo hay una solución real, que es la de diferir las gratificaciones.

Somos parte de una sociedad de consumo que cada día nos “bombardea” con miles de mensajes para que disfrutemos de gratificación inmediata. “Si de verdad quieres, por qué vas a esperar… tú te lo mereces, tu esfuerzo y trabajo diario hace que te lo merezcas… no esperes, consume, compra, si no tienes dinero, no pasa nada, te lo financiamos por muy poquito al mes”.

Debemos evitar gratificarnos inmediatamente, sobre todo cuando no tenemos en cuenta nuestra situación financiera. Las mayoría de las personas exitosas, han logrado diferir la gratificación inmediata, buscando sólo dicha gratificación cuando hayan alcanzado alguna de las metas fijadas con anterioridad.

¿Qué bienes consideras imprescindibles en tu vida?
¿Cuantas veces has comprado algo que era imprescindible y después de varios meses todavía lo tienes en su caja?
¿Por qué comprar cosas que no necesitas, con dinero que no tienes para impresionar gente que seguirá sin gustarte?

El método Hendon para diferir las gratificaciones nos indica que cuando quieres adquirir algo que creas muy necesario, que no lo hagas inmediatamente. Debes escribirlo en un papel y ponerlo en un sitio visible dónde lo veas todos los días, como mínimo durante una semana.
Si al final de la semana, piensas que lo necesitas y deseas comprarlo con tantas ganas como el primer día de la semana, puedes hacerlo pero sólo si tienes dinero suficiente para pagarlo en efectivo.